Expectativa vs Realidad: Pura Lempuyang Luhur, Bali

Pura Lempuyang es uno de los templos más famosos de Bali y uno de los más subidos a Instagram. Se nos muestra con una especie de lago bajo la típica puerta balinesa que crea un reflejo idílico con el volcán Agung, el más alto de la isla, de fondo. Nada más lejos de la realidad.

Foto de Pinterest

Para que entendáis bien lo que pasa con este templo, os explicaré mi experiencia allí, de principio a fin.

Antes de ir, yo ya sabía del fraude de este templo, de lo que se hacía aquí. Aún así, yo quería ir a verlo porque, después de haber visto unos cuantos templos en la Isla de los Dioses, imaginé que habría bastante más a parte de la famosa puerta y que no sería tan exagerado. No podía estar más equivocado. Y, en caso de que sí fuera así, quería verlo con mis propios ojos.

Veníamos de visitar las piscinas reales de Tirta Gangga, llenas de turistas, como todo Bali, aunque esto lo trataré en otro post. Cuando llegamos, nos hicieron aparcar en un parking un poco alejado del templo, y nos dijeron que nos podían llevar a la entrada en moto. Nosotros accedimos, ya imaginándonos que el templo estaría lleno de gente.

Cuando llegamos arriba pagamos el donativo y el alquiler de los sarong, y empezamos a subir una cuesta que lleva hasta el templo. En la entrada, después de echarnos unas gotas de agua bendita, nos dejaron entrar, y yo no pude creer lo que estaba viendo. Era realmente un show turístico, una de esas estafas que te encuentras gracias a Instagram, cuando esperas algo que no existe.

Puerta de Pura Lempuyang Luhur, sin lago ni charco

A parte de la gente, lo que más me llamó la atención fue un hombre con un paraguas y un espejo. Os preguntaréis, «¿y todo eso para qué?» Pues el espejo para hacer el tan célebre reflejo con la cámara. No, no hay un lago, por no haber no hay ni un mísero charco. «¿Y el paraguas?» Para que no refleje el sol. Eso me pareció una vergüenza, pero lo que más me decepcionó fue la cantidad de gente haciendo cola durante horas (entre 4 y 5) para obtener una foto trucada que subir a Instagram mostrando su vida perfecta y sin problemas, sus vacaciones ideales en Bali, «donde van los famosos».

Cola para hacerse la foto en Pura Lempuyang (hace zig zag por dentro)
Bajo el tejado de la izquierda estaba toda la cola, ocupando todo el espacio. Es más, a veces, la cola salía del tejado

Tengo que reconocer que yo quería hacerme esa foto, porque es muy buena la verdad, no voy a quitarle el mérito al hombre por su ingenio. Sin embargo, cuando llegué y vi la cola, se me quitaron las ganas de repente. Había gente, entre ellas mis tías, que se hacían fotos de cerca, sin espejo y tapando a la persona que estaba en la puerta, pero yo ni siquiera quise esa foto. Yo me dediqué a hacerle fotos a la escena, a la gente haciendo tanta cola, porque fue lo que me sorprendió.

Pero lo que me pareció peor fue que no podías hacerte la foto en la puerta sin espejo sin hacer cola, o sea, si querías ponerte ahí tenías que comerte la interminable cola. Es decir, el hombre ese tiene el monopolio de las fotos en esa puerta, hay que pagarle la quieras con espejo o sin. No había manera de inmortalizar esa estampa, que ya de por sí es preciosa, sin necesidad de trucos.

Además, aunque otros templos de Bali son más grandes y tienen más lugares fuera de los más conocidos que los caracterizan, Pura Lempuyang no lo tiene. Solo están la puerta y unas escaleras que conducen al templo detrás, al cual no se puede acceder. Aún así, tengo que añadir que hay más templos alrededor, ya que se trata de un complejo de templos, aunque nos dijeron que el resto son más pequeños y que para recorrerlo entero se necesitan entre 4 o 5 horas (lo que la gente dedica a la cola 🤦‍♂️), tiempo que nosotros no teníamos. Por este motivo, ni nos planteamos ir. Después de otros muchos templos que ya habíamos visto y la enorme decepción que nos había causado este, decidimos irnos.

Por lo que he leído y por fotos de otros bloggers que he visto, la visita masiva a este templo para conseguir la foto fake ha crecido exponencialmente en a penas año y medio. Ha pasado de no haber casi nadie en el templo a lo que hoy en día puede verse.

Esta experiencia me ha mostrado que no todo lo que vemos en Instagram tiene porqué acerarse a la realidad. Yo ya sabía que todo el mundo retoca las fotos y utiliza filtros para que queden más bonitas, me incluyo. Pero lo que me sorprende, y mucho, es que haya alguien que se dedique a explotar este sitio haciendo fotos falsas, trucando la realidad. Aún así, es muchísimo peor que haya gente que quiera hacerse este tipo de fotos, cuando, en mi humilde opinión, lo importante es visitar esos lugares, conocerlos, y ya si eso los dejas inmortalizados en tu cámara para poder recordarlos más fácilmente y para poder compartirlos, para enseñar lo que has visto, no lo que se ha creado a partir de una mentira. Es triste que mucha gente tenga la necesidad de mostrar vidas perfectas en las redes, ¿qué dice eso de nuestra autoestima?

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